El desafío del aumento de la población urbana

Por primera vez en la historia, en el 2011 la mayoría de los seres humanos viven en ciudades. Se estima que en unos 40 años, la población urbana de nuestro planeta aumentará en tres mil millones de personas y que las poblaciones rurales comenzarán a disminuir significativamente en el 2018. Este crecimiento exigirá un aumento de los servicios urbanos, de la demanda de energía, de la expansión de la infraestructura existente y de muchos otros aspectos críticos que impactarán en la calidad de vida de los habitantes de las zonas urbanas. Si las ciudades son bien gestionadas podrán convertirse en una fuente de soluciones para los retos humanos más importantes del futuro. Pero una mala gestión puede transformar a estas ciudades en el epicentro de problemas preocupantes.

Que las ciudades sean un problema o una solución se definirá primero en América Latina, pues la región es líder en cuanto a urbanización global. Actualmente, 78% de la población del continente latinoamericano ― 445 de sus 570 millones de habitantes ― vive en espacios urbanos, lo que la convierte en la región en desarrollo más urbanizada del mundo.

El alto porcentaje de urbanización de América Latina va acompañado de una elevada tasa de desigualdad: 120 millones de las personas que habitan en ciudades (poco más de un cuarto del total) viven por debajo del umbral de la  pobreza. Sin una buena movilización y coordinación entre los distintos sectores de la sociedad, el crecimiento de las ciudades, combinado con la desigualdad y la pobreza puede producir un impacto negativo desproporcional en la calidad de vida de los habitantes de la región. Avina y sus aliados trabajan con la hipótesis de que a través de una gestión participativa, transparente e innovadora es posible que las ciudades latinoamericanas lideren la búsqueda de un desarrollo más sostenible. La pregunta que queda por contestar es cómo promover una gestión urbana que multiplique las oportunidades y prometa una vida digna para esta y futuras generaciones.

 

La participación ciudadana, clave para el diseño de soluciones

Parte de la solución pasa por un nuevo compromiso cívico que fomente la movilización y la coordinación entre los distintos sectores de la sociedad. Esta participación extendida es más efectiva si cuenta con indicadores y metas específicas que permitan un diálogo técnico y calificado entre la administración pública y todos los ciudadanos para, de manera colaborativa y corresponsable, alcanzar una mejor calidad de vida. Impulsada por el deseo de alcanzar este objetivo, Avina apoya desde el 2007 al creciente movimiento “Ciudades Sustentables” de América Latina. La Red Latinoamericana por Ciudades Justas, Democráticas y Sustentables reúne diferentes coaliciones cívicas que representan aproximadamente 63 iniciativas en diez países del continente. Estos grupos desarrollan propuestas de movilización, información, incidencia y monitoreo ciudadano y de la gestión pública para mejorar las condiciones en sus comunidades.

Avina colabora con sus aliados para aumentar la inclusión política, social y económica a través de nuevos modelos de participación ciudadana. Brinda su apoyo para fortalecer el control ciudadano y la rendición de cuentas mediante la adopción de indicadores para monitorear el progreso, facilitar el aprendizaje y el intercambio de información entre ciudades y países, promover prácticas urbanas innovadoras mediante el apoyo a proyectos pilotos de eficacia demostrable y a invertir en la capacitación de líderes urbanos con el fin de promover la toma de conciencia ciudadana y el conocimiento de los problemas urbanos.

Por medio de estas estrategias y planes de acción, este año hemos constatado varios logros que demuestran que es posible una buena gestión hacia el desarrollo de ciudades sustentables. 

 

 

Parque del Bicentenario en Córdoba, Argentina. Córdoba es una
de las siete ciudades de América Latina que en el 2011 aprobó el
Plan de Metas de Gobierno, el cual permite el monitoreo directo
y ciudadano de las metas para el desarrollo de la ciudad.

Monitoreo directo y ciudadano

Siete ciudades ― Río de Janeiro, Betim y Campinas, en Brasil; y Córdoba, San Martín de los Andes, Mendoza y Maipú, en Argentina ― aprobaron una ordenanza que exige a los intendentes y alcaldes a presentar un Plan de Metas de Gobierno al asumir su gestión. Esta nueva ordenanza implica que cada Gobierno debe informar anualmente a la ciudadanía sobre los avances en el cumplimiento de sus planes, lo cual permite el monitoreo directo y ciudadano de los objetivos para el desarrollo de cada ciudad.

La norma aprobada declara que dentro de los 90 ó 120 días de iniciada una nueva gestión, los alcaldes tienen que presentar un Plan de Metas que contenga no sólo las directrices generales de las distintas áreas de gestión de la ciudad, sino también los indicadores que permitan el monitoreo del mismo.

Estos planes de metas son un importante resultado alcanzado por medio de la movilización de la Red Latinoamericana por Ciudades Justas, Democráticas y Sustentables y conlleva un cambio en las prácticas de acción política de los candidatos locales de estas ciudades, quienes deben presentar de manera objetiva, transparente y programática sus propuestas para la ciudad. A su vez, permite que los ciudadanos puedan ejercer su labor de monitoreo, participación en la gestión pública y control social. La experiencia en ciudades como Bogotá, São Paulo o Lima demuestra que los mecanismos de control ciudadano pueden ser una herramienta poderosa en el proceso de mejoramiento de la calidad de vida urbana.

Fundación Avina ha agilizado este proceso, contribuyendo a la capacitación ciudadana y al intercambio de experiencias e información sobre procesos equivalentes en otras ciudades de América Latina. Hemos apoyado estratégica, política y financieramente la difusión de este instrumento de incidencia pública traducido en el Plan de Metas. Avina, en su continua articulación internacional, ha estimulado el contagio de procesos democráticos a gran escala.

Actualmente, 29 ciudades de América Latina aprobaron este mecanismo en sus Cartas Orgánicas, lo que ha inspirado además dos propuestas de enmienda a las Constituciones Federales de Brasil y Chile.

 

 

Una región del borde norte de la ciudad de Bogotá fue declarada
reserva forestal, lo que favorecerá sus ecosistemas e incidirá en la
calidad de vida de los habitantes de la ciudad.

Protección ambiental para el desarrollo

En el mes de julio, una región ubicada en el borde norte de la ciudad de Bogotá, Colombia, fue declarada reserva forestal. Mil quinientas hectáreas serán protegidas de manera directa, lo cual generará un impacto positivo sobre la totalidad del territorio urbano e incidirá en la calidad de vida de los habitantes de la ciudad. Allí nacen diversas fuentes hídricas superficiales y existe un gradiente altitudinal que favorece la diversidad de ambientes, y por tanto, de ecosistemas. La declaración de esta reserva ha sido un proceso de diálogo, estudio y consideración por parte de diversas instituciones de la sociedad civil, y de alta articulación con autoridades locales y municipios aledaños.

La frontera ― oficialmente la Reserva Forestal Regional Productora del Norte de Bogotá, D.C. ― se llamará Thomas Van der Hammen, en honor al científico y ambientalista holandés que contribuyó al conocimiento y valoración de esta zona.

La región ha sido históricamente afectada por procesos de expansión urbana, pero esta declaratoria protegerá su ecosistema, conservando el nexo entre los cerros de la ciudad y el río Bogotá. La declaración aumenta los niveles de protección medioambiental de la fauna, flora y acuíferos de la zona. De este modo se definen los parámetros mediante los cuales se pueda dar un uso sostenible a la región. Mediante esta declaratoria quedarán prohibidas nuevas construcciones en esa franja.

Los estudios de suelos, clima, calidad y caudal del agua de comunidades vivas, de bosques, de la historia de la tierra, de la estructura institucional y de recuperación de canales de agua realizados por los antiguos indígenas hacen de este un caso innovador para la sustentabilidad de las ciudades y un amplio foro para la reflexión sobre el uso del suelo urbano y los nexos con la protección medioambiental urbana, así como de incidencia en políticas públicas de las ciudades.

Avina contribuyó a este logro a través de su apoyo a tres factores: la acción visible y participativa de los aliados involucrados, el impacto en la opinión pública y en los medios de comunicación y la articulación de diversidad de organizaciones de la ciudad en torno a esta propuesta para Bogotá. También fortaleció el debate en torno a la política pública medioambiental en la ciudad apoyando la elaboración de un estudio con información de alto nivel técnico para contribuir en la creación de conocimiento y facilitar a las autoridades locales la construcción del Plan de Manejo de la Reserva así como la toma de decisiones de beneficio para el ciudadan.

Nuestros aliados en esta iniciativa fueron el Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Nacional de Colombia, Bogotá Cómo Vamos, la Corporación Autónoma Regional, la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales (UDCA), el sector privado y la Dirección de Catastro de la ciudad.

Nuestros principales aliados continentales y coinversores para esta oportunidad son:

Avina AmericasBill & Melinda Gates Foundation están colaborando con el fin de contribuir al fortalecimiento del movimiento Ciudades Sustentables a lo largo de todo el continente latinoamericano. La propuesta se enfoca de manera estratégica en la implementación del control y la participación ciudadana, y en el impacto efectivo de la inclusión social, política y económica de las personas más excluidas de los círculos de decisión política de las ciudades. Fundación Avina liderará el acompañamiento del movimiento en América Latina, y Avina Americas buscará construir nuevas alianzas continentales y globales.